martes, 2 de diciembre de 2008

B045- El Proceso de Reorganizacion Nacional


Boletín de fecha 07 de diciembre de 2005

Primeras reacciones en el exterior ante el Gobierno militar de facto .

Eduardo Anguita (ERP) y Martín Caparrós ( Montoneros) , en la Pág 27 del Tomo III de su libro “La Voluntad”, transcribieron los comentarios de los principales periódicos de referencia mundial, editados con posterioridad al 24 de marzo de 1976. Todos ellos, por la elocuencia de los términos empleados, no hacían más que reflejar con fidelidad, el mayoritario sentimiento nacional e internacional que provocaba el hecho, considerado desde mucho antes por los observadores políticos, como imprescindible e inevitable y visto como el despertar de una esperanza luego de una larguísima noche de pesadilla, donde el ejercicio de la violencia llevada a la máxima expresión por las organizaciones armadas clandestinas, mayoritariamente de izquierda, a lo largo y ancho del país, teñían de rojo el suelo patrio con la sangre de sus hijos.

Fuera del país, los primeros comentarios acerca de la fractura institucional fueron:

En EEUU “The Washington Post” afirmaba que ... (los militares) ... “merecen respeto por su patriotismo, al tratar de salvar un barco que se hunde. El fin del gobierno civil, normalmente un hecho lamentable, era en éste caso una bendición”....”la Argentina”.... “Es un país desesperadamente enfermo, de una manera casi imposible de comprender o de curar”. “La única alternativa, ahora, es esperar lo que los militares sean capaces de hacer”.

También en EEUU, “The New York Times”, escribía: ...”nadie puede discutir con seriedad la declaración de la Junta Militar de que el régimen depuesto creó un tremendo vacío de poder que amenazó con lanzar a la Argentina al abismo de la desintegración económica y la anarquía política”.

Desde Francia, “Le Monde” hacía saber que ... “rara vez un golpe de estado ha sorprendido tan poco como éste”. “La intervención militar era deseada por grandes sectores de la opinión”. “Esta vez las Fuerzas Armadas han dado la impresión de haber cruzado el Rubicón sólo cuando se sintieron forzadas a hacerlo”.

En Brasil, O Globo explicaba que “no hubo destrucción del poder porque no había poder, ni usurpación de un mandato porque la Presidente ya no gobernaba”...

Medidas adoptadas con los partidos políticos.

Ese mismo día, la Junta Militar había ilegalizado a cinco partidos marxistas con connotaciones revolucionarias ( maoístas o trotskistas): P. Comunista Revolucionario, P. Comunista Marxista Leninista, P. Socialista de los trabajadores, P. Obrero Trotskista y P. Política Obrera. En cambio, sólo suspendió las actividades de otros cinco partidos marxistas como eran: El Partido Socialista Popular, el Movimiento Socialista Para la Liberación Nacional, el Partido Socialista Unificado y el Partido Comunista.

Esta decisión legal, demuestra plenamente que el gobierno de las FFAA, si bien era de facto, no perseguía ni penaba las ideas – en el marco de la guerra en que estaban inmersos- que no hicieran apología de las organizaciones terroristas ni de sus métodos violentos.

Tanto los partidos políticos tradicionales como los partidos marxistas mencionados en segundo término, fueron suspendidos hasta que se dieran las condiciones para reinstaurar la democracia representativa.

En ningún caso hubo operaciones militares ni de seguridad contra estas estructuras ni contra sus partidarios, a no ser que estuvieran relacionados o integrando las organizaciones armadas terroristas.

Hoy, los extremistas de entonces y su “público periférico”, así como la prensa izquierdista y “progresista” quiere formar opinión de que la acción de las fuerzas legales era ejercida sobre políticos disidentes y no , como lo fue, contra los militantes subversivos armados que ejercían el terrorismo asesinando irracionalmente.

Situación de la justicia en 1976.

Según consta en el libro”Definitivamente nunca más” editado por el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia ( FORES) en marzo de 1985, página 75: “Cuando las FF.AA. se hacen cargo del poder en 1976, la justicia estaba postrada, como hemos descripto con toda la gravedad que tenía en el Capítulo 2…En lo material carecía de elementos…en lo operativo: existencia de un elevado número de causas, dilaciones por mala gestión de los profesionales, excesivo ritualismo en el personal y empleados inadecuadamente preparados….
El Poder Judicial, que había sido tan afectado por el vaciamiento producido en 1973 ( Ver Boletín Nro 15), en 1976 nuevamente tuvo profundos cambios necesarios, atento a lo ocurrido en 1973 que mejoraron su calidad humana.
Las primeras designaciones de jueces del Proceso fueron de una gran calidad, pues se llamó a experimentados jueces separados en el período anterior o que se habían jubilado ante la amenaza de destitución…”

Asume el Comandante General del Ejército como Presidente.

El 29 de marzo de 1976, en breve ceremonia, asumió por acuerdo de los Comandantes de las restantes dos FFAA (Junta de Comandantes) las funciones de Presidente de la Nación, el Comandante General del Ejército, teniente general Jorge R. Videla, quien en su mensaje al país, pronunciado al día siguiente, dio las razones de la intervención militar, señalándola como inevitable ante la situación general del país, descripta por todos los medios de comunicación de aquellos tiempos, como al borde de la desintegración, provocada por el desgobierno, la hostilidad de las organizaciones armadas ilegales, la corrupción y la complacencia.

Respecto al acceso al Poder de las FFAA, ese 24 de marzo, Pierre de Villemarest, en su libro “Los estrategas del miedo” dice… “Todos los especialistas de problemas latinoamericanos, comenzando por los más hostiles a regímenes autoritarios, desde el momento en que son militares, han aportado la misma respuesta que nuestra propia encuesta”
Así Alain Rouquié, autor de varias obras y comentarista de la revista “Etudes” de la orden de los Jesuitas, admite en un opúsculo publicado el 29 de de diciembre de 1978, en París, bajo los auspicios de un organismo que depende de la Presidencia del Consejo: “Por una vez, y a diferencia de los golpes de Estado s de 1962 de 1966, la intervención de los militares no había estado precedida por una intensa campaña de acción sicológica tendiente a desacreditar las decisiones del gobierno. Los hechos hablaban por sí mismos… El gobierno presidido por la viuda de Perón era tan impopular como impotente para hacer frente a una crisis nacional generalizada… El Estado sin autoridad, gangrenado por el gansterismo, estaba prácticamente falto de herederos naturales; una economía paralizada colocaba a la República al borde de la suspensión de pagos..”

Continúa diciendo el autor de “Los estrategas del miedo” :… “ Como escribía en el Daily Telegraph, en junio de 1978, uno de los especialistas más conocedor de estos problemas contemporáneos y que vivió 17 años en América del Sur: Muchos de los que denigran a la Argentina desde 1976, parece que no han asistido a su drama más que a partir del segundo acto”,

Para sintetizar la situación subversiva-terrorista que enfrentaba la Junta Militar al asumir sus funciones, baste con recordar que el día anterior, 28 de marzo, se realizó en una quinta de Moreno (Pcia de Buenos Aires), una reunión cumbre de dirigentes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Acompañaban a los dirigentes locales, representantes del MIR (Chile) y Tupamaros (Uruguay), conjunto que en la práctica, constituían el núcleo dirigente de la Junta de Coordinación Revolucionaria, (JCR) conformando un grupo de 70 personas, con su correspondiente seguridad y logística, con la finalidad de unificar las estratégicas revolucionarias en el Cono Sur.

Partidos políticos participantes en el gobierno de facto.

Fuentes consultadas por este tema aseguran que dirigentes de la UCR (Unión Cívica Radical) de Córdoba tuvieron activa participación en la planificación del golpe de estado, sin descartar que lo mismo no hubiera sucedido a nivel nacional u otras provincias. Lo concreto fue que esta agrupación política aportó 310 intendentes a lo ancho y largo del país , mientras que el Partido Justicialista lo hizo con 192 intendentes de otros tantos municipios. También fueron designados varios embajadores que eran conocidos dirigentes de distintos partidos políticos.

La revista “Gente” publicó su visión del período: 25 de mayo de 1973 al 24 de marzo de 1976.

La editorial Atlántida, unos días después de la asunción del poder por el gobierno militar de facto, publicó un número especial con 240 páginas en cuya tapa se leía el lapso que abarcaba y a continuación:

Fotos-Hechos-Testimonios de 1035 dramáticos días.

En su primera hoja , en grandes letras decía: “PORQUÉ ESTE LIBRO” y en su presentación expresaba: “…Este libro es una crónica cruda, seca, de lo que pasó, Sin ataques. Sin acento. Este libro cuenta y muestra. Quiere ser un testimonio que viva cuando en la memoria se borren las tristes imágenes. Cuando las heridas estén cicatrizadas. Por eso está este libro.”

Muertos y desaparecidos antes de asumir el poder la Junta Militar.

Si bien la cifra de muertos y desaparecidos durante los gobiernos constitucionales anteriores al 24 de marzo de 1976 está detallada en el Boletín Nro 28, a continuación, recordamos su número en forma aproximada para que sea más fácil su recordación:

MUERTOS: 850 ( 500 a manos de grupos antimarxistas. Triple A y otros)
DESAPARECIDOS: 900

Nos preguntamos ¿porqué el Presidente Alfonsín no juzgó a los responsables políticos de estos hechos? …¿Por qué se juzgó por hechos similares a las Juntas Militares partir del 24 de marzo de 1976? . ¿ ésto es justicia y equidad o parte de un plan político ideológico?
FIN DEL BOLETIN Nro 45.

BOLETINES PARA COLECCIONAR

Es una serie informativa sobre acontecimientos de nuestro pasado reciente , destinado principalmente a quienes no los vivieron y para los que los olvidaron .
Su exposición no busca polemizar ni agraviar , sino lograr la concordia a través de la verdad y la equidad en el tratamiento de los dramáticos sucesos vividos en la década del 70 que vienen siendo parcializados y distorsionados mediante una campaña de mentiras y desinformación interesada.