viernes, 18 de abril de 2008

B024- Montoneros pasa a la clandestinidad

Boletín de fecha 20 de junio de 2005

Montoneros pasa a la clandestinidad

Hacia fines de 1972 los jefes montoneros intuían que la muerte de Perón estaba próxima y tenían el convencimiento que el enorme poder político y popular del viejo líder era una suerte de herencia que les correspondía por derecho propio. Por eso creían necesario prepararse lo mejor posible para asumir el reemplazo sin perder el manejo de las masas, avanzando con estructuras propias en todos los ámbitos para conducir al peronismo y así imponerse en el terreno político.

No obstante, conservaban las armas en la mano para enfrentar oposiciones externas e internas: “…este movimiento (Justicialista) es nuestro - escribían en “El Descamisado” - y en él nos vamos a quedar. Nos empujan desde adentro y nos llaman desde afuera, pero vamos a pelear desde adentro”.

La idílica relación que habían mantenido con Perón desde su nacimiento como grupo armado, comenzó a erosionarse después de su retorno al país y continuó desgastándose en forma progresiva hasta su muerte, que los encontró enfrentados definitivamente como consecuencia de repetidos choques en la búsqueda de hegemonizar el poder ( Ver boletín Nro 22) . Veamos los hitos que marcaron ese deterioro :

1.- A fines de diciembre de 1972 Mario Firmenich y Roberto Quieto (FAR) viajaron a Madrid y presentaron a Perón una nómina de 300 candidatos propios para ser incluidos en los comicios del 11 de marzo próximo. Este acto de osadía, totalmente ajeno al estilo verticalista, no dejó de preocupar al jefe del justicialismo.

2.- En abril de 1973 Rodolfo Galimberti fue relevado por Perón de sus cargos como jefe máximo de la poderosa Juventud Peronista y como miembro del Consejo Superior, por haber lanzado públicamente la idea de la creación de “milicias populares” para apoyar y vigilar la acción del nuevo gobierno peronista.

3.- El caos que imperó en el país a partir del 24 de marzo de 1973 con motivo de la asunción de la fórmula Cámpora-Lima, marcó un estilo de hacer política caracterizado por la violencia, la injusticia y la revancha, liderado mayoritariamente por Montoneros , obligó a Perón a repensar su plan inicial acerca del papel que se había autoadjudicado en la conducción del proceso político que se iniciaba.

4.- El 20 de junio de 1973, cuando regresaba definitivamente al país, el avión charter con Perón y comitiva debió ser desviado a Morón por razones de seguridad. En Ezeiza se libraba una batalla campal por el control del palco presidencial entre sectores “peronistas” y “marxistas”(seudoperonistas) que provocó una matanza históricamente inédita y la versión que Montoneros quería asesinar a Perón ….( Ver boletín B019)
Al día siguiente, mediante discurso en cadena, Perón se definió por la ortodoxia, ratificó su concepción justicialista distante de los imperialismos y tildó de equivocados a los que ingenuamente pensaban que podían copar o infiltrarse en su movimiento.

5.- El 13 de julio de 1973, a sólo 49 días de su asunción, Cámpora renunció en forma forzada por la ortodoxia peronista para abrir el camino a una nueva elección. Finalizaba así la “primavera montonera” que en escasos días había dado muestras categóricas de los peligros que implicaba su ejercicio del poder político. ( Liberación de guerrilleros, anulación de la CAFEPE y de la legislación antisubversiva, y la concreción de cientos de “ocupaciones revolucionarias” en todo el país).

6.- El 25 de septiembre de 1973 Montoneros asesinó a José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT y hombre de máxima confianza de Perón. El crimen no fue reivindicado pero nadie desconocía a sus autores, que de este modo pretendieron hacer un llamado de atención al líder antes de que asumiera su tercera presidencia.

7.- El 1ro de octubre de 1973 Perón contraatacó duramente. En un plenario presidido por el presidente Lastiri, constituido por todos los gobernadores y máximas autoridades del partido, emitió una “directiva reservada” denunciando la infiltración marxista en el Movimiento y estableciendo directivas para su depuración, entre ellas la creación de un organismo centralizado, que fue el origen de la “Triple A”.

8.- El 22 de enero de 1974 los ocho diputados de la Tendencia Revolucionaria que cuestionaban las reformas al Código Penal impulsadas por el PE después del ataque del ERP a la guarnición militar de Azul, sufrieron una severa reprimenda pública por parte del presidente Perón, que determinó la presentación de sus renuncias.

9.- El 22 de enero y el 7 de marzo de 1974 se produjeron los alejamientos forzados de dos importantes gobernadores provinciales enrolados en la Tendencia: Bidegain (Bs.As.) y Obregón Cano (Córdoba), en el último caso, acompañado por el vicegobernador, Atilio López, también afín a la Tendencia.Revolucionaria.

10.- El 1° de mayo de 1974, en Plaza de Mayo, confrontaron en forma abierta la “patria peronista” y la “patria socialista”. Arreciaron las agresiones verbales contra las personas más allegadas a Perón y luego contra él mismo. Las provocaciones continuaron y subieron de tono hasta que Perón reaccionó tildándolos de “…estúpidos imberbes”. Las columnas montoneras se retiraron masivamente de la plaza.

Hasta este último conflicto y a pesar de todos los choques y problemas significativos que hemos enunciado, Montoneros siempre había tratado de “dar la pelea desde adentro”y también había evitado cuidadosamente provocar una ruptura definitiva con el conductor del Movimiento, pese a que la cúpula de la OPMI tenía bien claro que: “Perón es este Perón y no el que nosotros pensábamos”.

Dos meses después de la muerte de Perón, el 3 de septiembre de 1974, Mario Firmenich y Norma Arrostito publicaron el relato de su participación en el secuestro y asesinato del ex presidente Aramburu en la revista “La Causa Peronista”. La morbosa y fría descripción del crimen generó la repulsa masiva de la sociedad contra sus ejecutores, a la vez que resaltó la valentía y entereza de la víctima. La revista fue clausurada por el gobierno de María Estela Martínez de Perón, mientras la población se preguntaba cuál era la razón por la que se recordaba y actualizaba el magnicidio. Esa razón fue develándose con el correr de los días: Montoneros demostraba que no tenía límites para alcanzar sus objetivos.

Dentro de este contexto, en la madrugada del 6 de septiembre de 1974, se produjo la novedad más importante relacionada con el proceso subversivo cuando, en conferencia de prensa, Firmenich anunciaba que Montoneros había decidido retornar a la clandestinidad.
En una indudable decisión de incrementar la violencia, el jefe de Montoneros agregó que “la organización reasumirá a partir de ahora las acciones armadas de lucha”. ( En realidad, nunca habían dejado de prepararse para ello, lo que se ratificó por documentos internos secretos encontrados posteriormente).

Coincidentemente con este anuncio, las seis organizaciones colaterales de superficie cuyos jefes participaban del acto (Juventud Peronista, Juventud Trabajadora Peronista, Agrupación Evita, Movimiento Villero Peronista, Juventud Universitaria Peronista y Unión de Estudiantes Secundarios) acataron la orden y a partir de ese momento orientaron su trabajo hacia las acciones clandestinas de guerra, tal como ya tenía previsto la cúpula de la OPMI en su “Plan de Acción Cuatrimestral” desarrollado a principios de 1974, en pleno gobierno de Perón y descubierto en un allanamiento un año después.

El único fundamento que Firmenich expuso para adoptar una decisión de tamaña trascendencia cuando un gobierno constitucional (peronista) estaba en ejercicio de su mandato, fue que la medida había sido resuelta para “encabezar la resistencia popular, desarrollando una guerra popular integral hasta eliminar todas las formas de represión”; subterfugio que encubría los sucesivos rechazos que Montoneros había sufrido en el plano político por su manifiesta incapacidad para integrarse a una actividad en la que no le cupiera el rol hegemónico.

Desde otra perspectiva, la decisión de pasaje a la clandestinidad dispuesta para la totalidad de sus integrantes era un hecho de imposible cumplimiento. En ese momento la OPMI carecía de los medios materiales imprescindibles para poder ejecutarla de la manera masiva como se había ordenado. Esa situación se agravaba teniendo en cuenta la actividad pública de participación política desarrollada por la mayoría de sus integrantes durante el último año, hecho que facilitaba la rápida identificación y localización de esos cuadros. Consecuentemente sólo los niveles superiores de Montoneros podrían ampararse en la vida clandestina, mientras que el grueso de sus miembros quedaba expuesto a la acción represiva de la Triple A, que tomó muy en cuenta esta declaración de guerra montonera.

Con esta determinación quedó al descubierto la verdadera esencia subversiva y eminentemente antidemocrática de Montoneros que, al fracasar en su intento de copar al movimiento justicialista cuya infiltración pretendió realizar en todos sus estamentos, asumió su real identidad terrorista, que la impulsaba a la lucha armada para implantar un sistema socialista a imagen del cubano.

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Es una serie informativa sobre acontecimientos de nuestro pasado reciente , destinado principalmente a quienes no los vivieron y para los que los olvidaron .
Su exposición no busca polemizar ni agraviar , sino lograr la concordia a través de la verdad y la equidad en el tratamiento de los dramáticos sucesos vividos en la década del 70 que vienen siendo parcializados y distorsionados mediante una campaña de mentiras y desinformación interesada.